Por primera vez en dos décadas, se ha producido un cambio radical en las finanzas globales, con el yuan chino desplomándose ante el poder del dólar estadounidense. Este acontecimiento sacude las dinámicas tradicionales de poder económico y marca un momento crucial en los esfuerzos de desdolarización de los BRICS
La historia de la desdolarización hasta ahora
El alejamiento del dólar no ha surgido de la sombra de una moneda única competidora como el yuan. En cambio, se trata de un mosaico de monedas locales que gana tracen los pagos transfronterizos bilaterales. El yuan, con la imponente presencia de China en el comercio mundial, se convierte en el principal adversario del dólar. Sin embargo, la verdadera narrativa no se centra solo en estas dos monedas, sino en un cambio más amplio en las corrientes económicas globales.
Las empresas privadas de todo el mundo, verdaderos titiriteros del uso de la moneda, responden a la inestabilidad de los incentivos financieros. El acceso y el coste de la financiación en dólares son su terreno de juego. Hoy, presenciamos un giro intrigante: pedir prestado en yuanes es notablemente más barato que en dólares. Esto no es solo una historia de geopolítica, sino también un claro reflejo de las disparidades en los tipos de interés.
La danza del dólar a lo largo de décadas es una saga de altibajos. De representar casi el 80% de las reservas mundiales en 1970, se desplomó y se balanceó hasta alcanzar el 59% en 2020. El yuan, junto con otras monedas, ha erosionado el dominio del dólar, aunque no lo ha reemplazado, sino que se ha unido a una cesta diversificada de divisas.
Los vientos macroeconómicos en contra y el dólar
Las sanciones, la geopolítica y los vientos macroeconómicos han conspirado para socavar la fortaleza del dólar. El dólar estadounidense, aunque sigue siendo un gigante, se encuentra en un tira y afloja con potencias económicas emergentes como China y Rusia. Su creciente uso del yuan en las transacciones comerciales, impulsada no solo por el temor a las sanciones, sino también por los atractivos menores costos de endeudamiento y las preocupaciones por la liquidez, presenta un panorama complejo.
La financiación del comercio, elemento vital del comercio global, influye considerablemente en la elección de divisas. Las recientes subidas de tipos de interés de la Reserva Federal de EE. UU. han alterado drásticamente la rentabilidad de los préstamos en dólares, impulsando a los mercados emergentes hacia el yuan. Sin embargo, no se trata solo de la economía. La reciente turbulencia geopolítica ha impulsado la búsqueda de alternativas al mundo financiero dolarizado.
Un dólartronfuerte, si bien parece una señal de supremacía, tiene sus desventajas. La apreciación reduce la liquidez del dólar, especialmente en los mercados emergentes, lo que resulta en mayores costos de endeudamiento y una menor disponibilidad de préstamos a corto plazo en dólares. Este escenario, inadvertidamente, impulsa a las empresas hacia préstamos y bonos denominados en yuanes.
El aumento de los costos de endeudamiento en dólares y las restricciones a la liquidez en dólares han impulsado a las empresas a recurrir al yuan para la financiación comercial. Como resultado, recurren cada vez más a infraestructuras financieras globales alternativas desarrolladas por China, como el Sistema de Pagos Interbancarios Transfronterizos (CIPS). Este sistema ha crecido exponencialmente, lo que refleja un cambio más amplio en las placas tectónicas del mundo financiero.
La Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI) de China ejemplifica este cambio. Inicialmente denominada principalmente en dólares, la BRI ha experimentado un giro hacia el yuan, especialmente a medida que convergen los costos de endeudamiento entre ambas monedas. Este cambio no es solo una cuestión económica, sino también una medida estratégica para fortalecer la posición internacional del yuan.
Sin embargo, no todo es color de rosa para la trayectoria global del yuan. La moneda enfrenta importantes obstáculos estructurales, como su no convertibilidad y la presencia dominante del gobierno chino en asuntos financieros. Estos factores podrían dar un momento de reflexión a las empresas globales, considerando las implicaciones de alinearse demasiado con la maquinaria económica china.
De cara al futuro, el panorama financiero global parece estar en una encrucijada. Mientras el yuan avanza, el dólar, influenciado por las futuras decisiones políticas de la Reserva Federal, podría recuperar parte del terreno perdido. Sin embargo, es improbable que regrese a sus días de gloria, con tasas de interés cercanas a cero que en su día le otorgaron una ventaja abrumadora.
Para desentrañar la compleja red de geopolítica, sanciones y tendencias macroeconómicas, es vital que los responsables políticos comprendan los matices que intervienen. Un énfasis excesivo en un solo aspecto podría dar lugar a respuestas erróneas y a la pérdida de oportunidades para desenvolverse en el cambiante panorama económico mundial.

