Eldent Donald Trump ha impulsado agresivamente un nuevo acuerdo comercial con China, con el objetivo de reescribir la relación económica entre las dos economías más grandes del mundo. Según un informe del New York Times, Trump busca importantes compromisos con China, incluyendo un aumento en las compras de productos estadounidenses y una nueva ronda de acuerdos de inversión, todo ello manteniendo los aranceles como palanca.
El regreso de Trump al poder ha reavivado una batalla que inició durante su primer mandato. Según el Times, Trump cree que el acuerdo comercial de 2020 con China fue saboteado, no por Pekín, sino por "estúpidos" en Washington que no lo hicieron cumplir.
Trump ataca a China con nuevos aranceles y exigencias comerciales
El 1 de febrero, Trump impuso un arancel del 10% a todas las importaciones chinas, lo que desencadenó inmediatamente una respuesta de represalia por parte de Pekín, intensificando las tensiones entre las dos potencias económicas. Fuentes cercanas a la administración afirman que el arancel fue solo una "salva de apertura", una estrategia calculada para obligar a China a negociar.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, ya ha recibido la tarea de revisar el cumplimiento por parte de China del acuerdo comercial de 2020, que, según Trump, nunca se cumplió. Pekín había prometido comprar 200.000 millones de dólares adicionales en bienes y servicios estadounidenses, pero esas compras nunca se materializaron. Las compras de recuperación están ahora sobre la mesa, y Scott declaró la semana pasada que China tendrá que pagar o afrontar consecuencias.
El secretario de Comercio, Howard Lutnick, uno de los principales aliados empresariales de Trump, ha estado impulsando las negociaciones, sugiriendo que un acuerdo bien estructurado podría ayudar a estabilizar las relaciones económicas. Sin embargo, fuentes cercanas a la Casa Blanca afirman que la administración aún no ha definido su lista completa de demandas.
La debilidad económica de China podría darle ventaja a Trump
Las dificultades económicas de China podrían aumentar su disposición a negociar. El colapso del mercado inmobiliario y la desaceleración del crecimiento han obligado a Pekín a depender en mayor medida de las exportaciones, inundando los mercados internacionales con vehículos eléctricos baratos, paneles solares y productos manufacturados. Los funcionarios estadounidenses argumentan que esta estrategia haripplenegativamente la manufactura nacional en otros países, convirtiéndola en un tema clave en las negociaciones.
“Aunque se quisiera iniciar una negociación con China, sería muy difícil”, afirmó Wendy Cutler, exnegociadora comercial estadounidense. La Casa Blanca lo sabe, y por eso Trump está usando aranceles, posibles prohibiciones a las exportaciones y la amenaza de revocar el estatus comercial para presionar a China a hacer mayores concesiones.
Según el informe , las empresas chinas están dispuestas a invertir en industrias estadounidenses como la solar, los vehículos eléctricos y las baterías, lo que podría generar hasta 500.000 empleos. Pekín estaría considerando adquirir participaciones minoritarias en empresas conjuntas o licenciar su tecnología a empresas estadounidenses.
La estrategia de Pekín: esperar y observar
En China, los funcionarios gubernamentales se muestran cautelosos, pero no presas del pánico. Según el informe, reconocen la imprevisibilidad de Trump, pero también ven oportunidades en su necesidad de lograr victorias económicas antes de las elecciones intermedias de 2026.
Un documento de política del 13 de febrero elaborado por analistas chinos dijo que Beijing está estudiando de cerca el “carácter dual” de Trump, reconociendo su enfoque errático pero transaccional del poder.
Pero el documento también sugiere que si China entiende los objetivos políticos fundamentales de Trump, puede explotar su necesidad de victorias económicas ytractérminos comerciales favorables.
Ya se han abierto canales extraoficiales entre Washington y Pekín, donde funcionarios chinos intentan evaluar el papel de Elon Musk en la administración Trump. El multimillonario, quien tiene importantes intereses comerciales en China a través de Tesla, se reunió con eldent chino, Han Zheng, en enero.
El informe del NYT dice que Elon ha expresado su confianza en que se puede alcanzar un acuerdo comercial y ha estado alentando a Trump a encontrar un terreno común.
El propio Trump parece ver la situación como un desafío personal. A diferencia de otros funcionarios que ven a China desde una perspectiva ideológica, Trump trata a Xi Jinping como un rival comercial, no como un adversario. Su publicación del 15 de febrero en Truth Social lo dejó claro: «Espero que resolvamos muchos problemas juntos, y de inmediato»

