En medio de crecientes tensiones globales, Rusia y China están estrechando su alianza, mostrando una postura unificada contra las políticas estadounidenses.
Esta colaboración supone un gran cambio en las relaciones internacionales, reflejando la intención de ambos países de desafiar el dominio estadounidense en diversos frentes.
Los líderes no se andan con rodeos.
Eldent Vladimir Putin y el primer ministro chino Xi Jinping sostuvieron recientemente una serie de encuentros que subrayan la creciente asociación entre sus países.
Tras un paseo privado, se entablaron conversaciones delicadas entre el nuevo ministro de Defensa ruso, Andrei Belousov, y su predecesor, Sergei Shoigu, actual secretario del Consejo de Seguridad.
En estas conversaciones también participaron los principales asesores de política exterior de Putin, lo que subraya la profundidad del diálogo. Cabe destacar que Putin se unió a los líderes chinos el viernes pasado para rendir homenaje a los soldados soviéticos en el noreste de China.
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Esta ceremonia, que forma parte de una serie de eventos más amplia que incluye la Expo China-Rusia, simboliza el fortalecimiento de los lazos entre las dos naciones.
Aunque las declaraciones oficiales de los líderes chinos han sido escasas, las implicaciones de estos gestos son claras.
Rusia y China han estado realizando importantes movimientos económicos.
Las interacciones económicas entre Rusia y China evidencian un movimiento estratégico que se aleja de la dependencia de las estructuras económicas occidentales.
Recientemente, China se deshizo de la asombrosa cantidad de 53.300 millones de dólares en bonos y títulos del Tesoro estadounidense, la mayor venta de este tipo que jamás haya realizado, ocurrida en el primer trimestre de 2024. Esta decisión coincide con una enorme caída del valor del dólar estadounidense, que alcanzó un mínimo de un mes de 104,20.
Esta tendencia no es aislada. Desde 2022, los países BRICS, liderados por China, han estado desinvirtiendo progresivamente en activos estadounidenses, lo que indica un cambio hacia otras reservas, principalmente oro.
El año pasado, solo China añadió varias toneladas de oro, valoradas en aproximadamente 550.000 millones de dólares, a sus reservas. Stephen Chiu, estratega jefe de divisas y tipos de interés para Asia de Bloomberg Intelligence, comentó:
“Dado que China está vendiendo ambos a pesar de que nos acercamos a un ciclo de recorte de tipos de la Reserva Federal, debería existir una clara intención de diversificar las carteras y reducir la dependencia del dólar estadounidense.”
El cambio va más allá de China. Incluso Bélgica, un aliado cercano de Estados Unidos, se ha distanciado al deshacerse de 22 mil millones de dólares en bonos del Tesoro estadounidense.
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Estos movimientos forman parte de una estrategia de desdolarización más amplia adoptada por los países BRICS, cuyo objetivo es socavar la hegemonía global del dólar estadounidense.
Los BRICS avanzan hacia un nuevo marco económico
Las políticas económicas estratégicas de los BRICS están culminando en el desarrollo de una nueva moneda, un desafío directo a la supremacía del dólar estadounidense.
El embajador de Irán en Rusia, Kazem Jalali, confirmó la colaboración entre Rusia e Irán en este ambicioso proyecto.
“La creación de una nueva moneda única en el marco de la asociación es en lo que Rusia e Irán están trabajando.”
Kazem Jalali
Jalali afirmó, señalando que más del 60% del comercio entre las dos naciones ahora evita el dólar estadounidense, favoreciendo en su lugar las monedas locales.
Esto forma parte de una estrategia destinada a fomentar un mundo multipolar, donde el dominio económico esté distribuido de manera más equitativa.
La introducción de una moneda BRICS podría sacudir los cimientos del comercio mundial, reduciendo la influencia occidental y reforzando la soberanía económica de las naciones en desarrollo.

