El Comité de Justicia y Asuntos de Interior de la Cámara de los Lores ha emitido una advertencia sobre la expansión de la vigilancia mediante reconocimiento facial en vivo (LFR) por parte de las fuerzas policiales en Inglaterra y Gales. El comité ha cuestionado la legalidad del despliegue de esta tecnología y ha solicitado una mayor regulación y una supervisióndent .
Base jurídica y rendición de cuentas
El comité, en una carta dirigida al ministro del Interior, James Cleverly, expresó su preocupación por la falta de fundamentos jurídicos claros para el uso generalizado de cámaras de reconocimiento facial en vivo. Si bien reconoció el valor potencial de esta tecnología para la detención de delincuentes, el comité enfatizó la necesidad de un escrutinio y una rendición de cuentas adecuados.
Los miembros del comité destacaron la ausencia de normas rigurosas y sistemas regulatorios que regulen el uso de LFR. Observaron la falta de consistencia en la capacitación de los oficiales para el uso de la tecnología, lo que generó dudas sobre su legalidad y la confianza pública. La baronesa Hamwee, presidenta del comité, enfatizó la importancia fundamental de una base legal clara para el uso de LFR y criticó el marco regulatorio actual por insuficiente.
El comité expresó su profunda preocupación por la rápida expansión de las LFR sin una regulación y supervisión adecuadas. La baronesa Hamwee cuestionó la significativa disparidad entre el enfoque en Inglaterra y Gales en comparación con otros estados democráticos, y enfatizó la necesidad de regulaciones con capacidad de adaptación a la evolución tecnológica.
Preocupaciones y críticas sobre la privacidad
Defensores de la privacidad y políticos han pedido previamente que la policía detenga el uso de la tecnología de reconocimiento facial, alegando preocupación por posibles violaciones de derechos humanos y prácticas discriminatorias. El grupo de libertades civiles Big Brother Watch calificó la herramienta de "orwelliana" y enfatizó la necesidad de un mandato democrático claro para cualquier expansión de su uso.
A pesar de las preocupaciones planteadas, el gobierno anunció el año pasado que estaba considerando ampliar el uso de la vigilancia mediante reconocimiento facial en las fuerzas policiales y los organismos de seguridad. El Ministerio del Interior argumenta que esta tecnología mejora la eficiencia operativa, permitiendo a los agentes disponer de más tiempo para patrullar las calles e realizar investigaciones complejas.
Respuesta del consejo nacional de jefes de policía
En respuesta al escrutinio del comité, el Consejo Nacional de Jefes de Policía (NPCC) acogió con satisfacción el examen y se comprometió a considerar las recomendaciones. El NPCC afirmó que el reconocimiento facial en vivo se utiliza sistemáticamente, de manera proporcionada y transparente. Los jefes de policía rinden cuentas a los comisionados de policía y delincuencia, así como a los alcaldes, quienes revisan las decisiones operativas relacionadas con el reconocimiento facial en vivo.
Lindsey Chiswick, responsable de reconocimiento facial del NPCC y directora de inteligencia de la Policía Metropolitana, destacó la función de la herramienta en ladentde personas buscadas. Chiswick aseguró que el LFR se implementa de forma transparente y que las comunidades están informadas sobre su uso.
A medida que se desarrolla el debate sobre el uso de la tecnología de reconocimiento facial en vivo, es fundamental lograr un equilibrio entre la aplicación eficaz de la ley y la protección de los derechos individuales. La petición del Comité de Justicia y Asuntos de Interior de la Cámara de los Lores de una regulación más estricta y un escrutiniodent subraya la necesidad de una base jurídica clara para el despliegue del reconocimiento facial en vivo. La consideración del gobierno de ampliar su uso subraya aún más la importancia de abordar las preocupaciones y garantizar la rendición de cuentas en la aplicación de esta tecnología en evolución. El diálogo continuo entre los responsables políticos, las fuerzas del orden y los defensores de la privacidad probablemente definirá la trayectoria futura de la vigilancia mediante reconocimiento facial en Inglaterra y Gales.

