La semana pasada, Mzuvukile Geoff Maqetuka, enviado de Sudáfrica a Rusia, lanzó una bomba: 25 países, incluido México, están ansiosos por unirse al club BRICS, según informó Eurasia Network. Esta noticia no es solo una charla trivial; es un gran acontecimiento, que llega en un momento en que México y Estados Unidos están teniendo más enfrentamientos de lo habitual. ¿La manzana de la discordia? Una larga lista de problemas como los cruces fronterizos ilegales, la seguridad fronteriza, el narcotráfico y algunos otros temas polémicos.
La tensión se ha vuelto tan densa que podría cortarse con un cuchillo, lo que ha llevado a Estados Unidos a imponer aranceles a los productos mexicanos y a amenazar con cortar la ayuda. ¿La respuesta de México? "Estamos considerando a los BRICS, muchas gracias". Este no es un club cualquiera al que México quiere unirse; es un grupo de países que se consideran un contrapeso a Estados Unidos. Y si los BRICS dan el visto bueno a México, será un hito: el primer país de Sudamérica y el primer vecino de Estados Unidos en unirse a sus filas.
“El grupo de países listos para unirse al BRICS es de casitron”, declaró el embajador sudafricano en una charla con Tass. Pero no hay que descorchar el champán todavía; no es un hecho consumado. Todos los miembros del BRICS tienen que dar el visto bueno, y no se reunirán para hablar del tema hasta una cumbre en octubre.
La economía mexicana avanza con dificultad, sin apenas crecimiento en el último trimestre, lo que podría indicar que es hora de que el banco central comience a recortar las tasas de interés, siguiendo el ejemplo de otros países de la región. Las cifras son bastante desalentadoras: el PIB apenas aumentó un 0.1% en la última parte del año, con el impacto tanto en la manufactura como en la construcción. Sin embargo, hay un aspecto positivo: la economía creció un 2.5% en comparación con el mismo período del año anterior, terminando con un aumento del 3.2% para todo el año.
Pero seamos realistas: México es la excepción en Latinoamérica, con tasas de interés altas (un impresionante 11.25%) que están presionando el bolsillo de todos. El lento crecimiento, sumado a una sorprendente caída de la inflación, ha llevado a figuras como Alberto Ramos, un gran cerebro de Goldman Sachs, a afirmar que podría ser el momento de que el banco central tome medidas y reduzca las tasas en marzo.
Y no son solo las grandes industrias las que sufren las consecuencias; tanto la agricultura como la construcción se contrajeron un 0,1%, mientras que los servicios lograron un leve crecimiento del 0,3%. De cara al futuro, los expertos creen que el PIB de México podría crecer un 2,4% en 2024 y desacelerarse aún más en 2025, hasta el 1,9%. Gabriela Siller, de Grupo Financiero Base, no se anda con rodeos, y lo considera una clara señal de que la economía está pisando fuerte el freno.
En cuanto a la inflación, hay buenas noticias: se desaceleró más de lo previsto, cayendo al 4,45 % a principios de febrero. Esto sorprendió a todos los analistas que pensaban que sería mayor. Incluso la tasa de inflación subyacente, que ignora los precios que suben con frecuencia, como los de los alimentos y el combustible, resultó menor de lo esperado.
No olvidemos que México y Estados Unidos están estrechamente unidos económicamente, siendo Estados Unidos el principal socio comercial de México, con diferencia. Pero con ambos países en camino a un año electoral, existe un nuevo nivel de incertidumbre sobre el futuro.

