Mientras el reloj avanzaba amenazante hacia un cierre gubernamental inminente, el Senado estadounidense, en una jugada más bien incierta que segura, logró salvar al país del abismo, pero por poco. Aún no es momento de descorchar champán. Estamos hablando de Estados Unidos, donde el tira y afloja político es el deporte nacional, y el juego está lejos de terminar. El proyecto de ley del Senado, que apenas logró aprobarse para evitar un cierre parcial del gobierno este fin de semana, es como poner una curita en una herida de bala.
Con la Cámara de Representantes acatando las normas y aprobando un proyecto de ley provisional para financiar al gobierno federal hasta principios de marzo, es un alivio temporal. El proyecto de ley fue aprobado con 314 votos a favor y 108 en contra, pero no nos engañemos: no es precisamente un coro unánime de apoyo. Entre los detractores se encontraban 106 republicanos y dos demócratas, lo que indica que no todos están de acuerdo con esta solución temporal.
El tira y afloja continúa
Ahora, hablemos del hombre del momento, el líder de la mayoría del Senado, Chuck Schumer. Estaba todo sonrisas, asegurándonos que no habrá un cierre el viernes. Pero no olvidemos a los republicanos de extrema derecha de la Cámara de Representantes, quienes no comparten precisamente el entusiasmo de Schumer. Consideran esta medida bipartidista como una derrota, una capitulación ante los caprichos del Senado. Es como ver una telenovela política, pero hay mucho en juego.
El pronóstico de tormenta de nieve añadió un toque extra de urgencia, acelerando las votaciones. Es irónico, ¿verdad? La Madre Naturaleza hace lo que la presión política a veces no puede. Mientras tanto, el Senado, de mayoría demócrata, y la Cámara de Representantes, controlada por los republicanos, se esfuerzan por mantener el sistema. Es enero, y ya están atrasados en su deber fundamental de financiar al gobierno para el año fiscal que comenzó en octubre. ¡Menudo retraso!.
Dólares y discordia
Chuck Schumer, junto con su homólogo republicano en la Cámara de Representantes, Mike Johnson, acordaron inicialmente un gasto discrecional de 1,59 billones de dólares. Pero esperen, porque los demócratas ahora afirman que la cifra es de 1,66 billones. Es como ponerse de acuerdo sobre el lugar para cenar y luego darse cuenta de que un partido pensó que era sushiy el otro, que era bistec. Este desacuerdo es solo un día más en la vida de un Congreso profundamente dividido.
La deuda nacional se dispara, alcanzando la asombrosa cifra de 34,4 billones de dólares. Es una cifra tan grande que parece casi una fantasía. El Departamento del Tesoro debe estar teniendo pesadillas con el pago de intereses. Este tercer proyecto de ley de financiación provisional, o la "resolución continua", es como pulsar el botón de repetición de un despertador. Gana tiempo hasta marzo, pero los problemas de fondo siguen sin resolverse.
El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, aunque ha logrado navegar estas aguas turbulentas, aún no está a salvo. Está jugando un juego de alto riesgo, y los intransigentes de su partido vigilan cada uno de sus movimientos. ¿Recuerdan a Kevin McCarthy? Sí, estuvo en la piel de Johnson una vez, y miren adónde lo llevó.
Pero no olvidemos a la Cámara de Representantes de EE. UU., que, en unamatic sesión del jueves, aprobó el proyecto de ley para evitar el cierre. Esta medida va más allá de simplemente mantener el gobierno funcionando; se trata de ganar tiempo para batallas más importantes, como las polémicas negociaciones sobre la ayuda a Ucrania. La aprobación del proyecto de ley fue un paso necesario, pero no es precisamente una victoria.
Se espera que los líderes del Congreso puedan ahora reanudar las negociaciones para alcanzar un acuerdo sobre financiación adicional para Ucrania. Con Biden advirtiendo de un "desastre" si no se llega a un acuerdo, la presión aumenta. No se trata solo de mantener a flote al gobierno; se trata de obligaciones internacionales y de mostrar unidad en un panorama político fragmentado.
El Caucus de Libertad de la Cámara de Representantes, de extrema derecha, no se anda con rodeos, acusando a sus colegas republicanos de continuar lo que consideran políticas fallidas del pasado. Consideran esta medida provisional una traición, una continuación del statu quo, y no dudan en expresar su descontento.
En el contexto, Donald Trump, con la mira puesta en la nominación republicana para 2024, se opone abiertamente a una mayor ayuda a Ucrania, instando a los republicanos a mantenerse firmes. Su enfoque implacable y su retórica vehemente están echando leña al fuego de un incendio ya ardiendo.
Así pues, mientras observamos el desarrollo de este drama político, recuerden esto: un cierre gubernamental podría haberse evitado por ahora, pero las grietas subyacentes siguen ahí, amplias y profundas. El panorama político estadounidense es un tablero de ajedrez, y la partida en curso es compleja y está lejos de terminar.

