Corea del Sur enviará negociadores de alto nivel a Washington para resolver las disputas comerciales y alcanzar un acuerdo favorable. El tira y afloja sobre aranceles y comercio entre Estados Unidos y China podría llegar a su fin, dependiendo de las negociaciones de esta semana.
El progreso en la última ronda de discusiones depende de si se pueden resolver o no cuestiones como los riesgos del mercado cambiario vinculados a un paquete de inversión propuesto de 350.000 millones de dólares y asegurar un compromiso de Estados Unidos con una línea de swap de divisas.
Corea del Sur renueva impulso en las negociaciones arancelarias con Estados Unidos
El gobierno de Corea del Sur dijo el miércoles que su ministro de Industria y su secretariodentjefe de políticas viajarán a Estados Unidos el jueves para mantener conversaciones de seguimiento destinadas a reducir los aranceles estadounidenses sobre los productos surcoreanos.
La visita es el último esfuerzo de Seúl para concretar los términos previamente acordados con Washington. Los funcionarios surcoreanos se muestran optimistas respecto a la reunión. El ministro de Finanzas afirmó recientemente que ambas partes habían logrado un "progreso considerable" hacia un acuerdo provisional.
Recientemente, Estados Unidos ha mostrado su voluntad de ajustar la estructura de su propuesta de paquete de inversiones de 350.000 millones de dólares vinculada al alivio arancelario, lo que ha generado esperanzas de que la prolongada disputa pueda finalmente resolverse.
Los desacuerdos sobre las condiciones de inversión, la función de supervisión de Washington y la estabilidad monetaria de Corea del Sur han frenado el progreso de las conversaciones anteriores. Seúl también ha solicitado un acuerdo de intercambio de divisas con Estados Unidos para ayudar a gestionar los riesgos cambiarios asociados a futuras inversiones.
El viaje de esta semana tiene como objetivo resolver esos problemas, y demuestra que Seúl quiere cerrar el acuerdo pronto antes de que los cambios políticos o del mercado compliquen aún más las cosas.
El acuerdo se estanca por el riesgo cambiario, la estructura de inversión y la respuesta de EE.UU
Los desafíos actuales que frenan un acuerdo que funcione para ambas partes incluyen cuestiones relacionadas con la estabilidad monetaria, las inversiones y una desaceleración en las respuestas de Estados Unidos.
Como parte de sus demandas en discusiones anteriores, Estados Unidos propuso que Corea del Sur comprometiera alrededor de 350 mil millones de dólares en gasto de capital directo, lo que significa que las empresas surcoreanas tendrían que invertir grandes cantidades de dinero directamente en instalaciones o activos estadounidenses, a cambio de reducir los aranceles.
Seúl teme que este plan de inversión pueda perjudicar la estabilidad del won y, en su lugar, propone que la inversión se realice mediante préstamos, garantías y empresas conjuntas. Washington aún no ha dado su aprobación.
Seúl ha presentado sus propuestas, que incluyen recortes arancelarios y salvaguardias financieras, y espera la respuesta de Washington. Los retrasos previos por parte de Estados Unidos han ralentizado las conversaciones, y a Seúl le preocupa que nuevas vacilaciones puedan desestabilizarlas.
Ambos gobiernos parecen más optimistas que en rondas anteriores. El hecho de que Corea del Sur envíe altos funcionarios a negociar, en lugar de equipos de bajo nivel, demuestra que el país lo ve como un punto de inflexión.

