China está a la vanguardia de la guerra de la economía digital, y recientemente, la ciudad de Shenzhen ha regalado millones de yuanes digitales a sus ciudadanos. Medios de comunicación chinos informan que la criptomoneda se distribuye mediante un sistema de lotería con un valor total de 1,47 millones de dólares o diez millones de yuanes.
La lotería ofrece unos cincuenta mil regalos, conocidos como "sobres rojos", cada uno con un valor aproximado de 30 dólares en la criptomoneda sin nombre. El proceso de solicitud se simplifica a través de la aplicación de Shenzhen, basada en una red blockchain operada y respaldada por el gobierno.
También se ha lanzado una aplicación móvil oficial, denominada Renminbi Digital, que ofrece una billetera y un servicio de intercambio de criptomonedas. El programa incluye un plazo límite para que los ganadores transfieran sus fondos a sus cuentas bancarias antes del 18 de octubre de 2020. Los yuanes digitales no utilizados, según creen los expertos, serían devueltos al gobierno chino.
¿China intenta mejorar la adaptabilidad del yuan digital?
La propia naturaleza de la lotería lleva a los expertos a creer que se trata de un estudio de prueba para el próximo lanzamiento del yuan digital. Con este ejercicio, el gobierno chino pretende cuantificar la capacidad de gasto actual, el interés en la moneda digital y la estabilidad del sistema, denominado Pagotronde Moneda Digital (DCEP).
Los expertos chinos han estado trabajando en el lanzamiento del yuan digital desde finales del año pasado, y el gobierno pretende implementar la moneda en 2020. Según se informa, el programa de Shenzhen no es la única prueba piloto, sino más bien una de las series realizadas en Ziongan, Chengdu y otras ciudades.
En el escenario pos-COVID-19, tanto China como Estados Unidos están considerando una moneda digital emitida por un banco central (CBDC). China lidera esta carrera con avances rápidos y veloces a lo largo del año, mientras que Estados Unidos se centra en frenar las criptomonedas existentes.
El yuan digital, respaldado por el Banco Popular de China, busca ofrecer una alternativa al yuan sin cash. Al igual que cualquier otra CBDC, si bien ofrece cierta seguridad, también limita la privacidad del usuario, ya que todas las transacciones se trachasta el punto de origen y sus propietarios.

