Nigeria se prepara para lanzar un enorme fondo para la diáspora de 10 mil millones de dólares. Su objetivo es que los nigerianos que viven en el extranjero inviertan dinero en grandes sectores como carreteras, salud y escuelas para impulsar el crecimiento del país.
El gobierno, a través del Ministerio de Industria, Comercio e Inversión, anunció el jueves por la noche que busca gestores de activos para gestionar esta gigantesca suma de dinero. Este fondo busca reconectar con casi 20 millones de nigerianos que viven en el extranjero y convertirlos en grandes impulsores del cambio en el país.
Reformas económicas para atraer a los inversores
Desde que el presidente dent Tinubu asumió el cargo en mayo, Nigeria ha trabajado arduamente para atraer de nuevo a los inversores. Han flexibilizado algunas normas estrictas sobre las divisas y han intentado solucionar los problemas con su moneda, el naira, que ha sufrido graves pérdidas, perdiendo más del 60% de su valor desde junio pasado.
¡Buenas noticias! @TradeInvestNG invita a las empresas a participar en la Inversión Multisectorial del Fondo para la Diáspora de Nigeria, valorada en 10 mil millones de dólares. Una oportunidad sin precedentes dent que nuestros ciudadanos en la diáspora impulsen el crecimiento económico de Nigeria. Socios interesados en gestionar esta iniciativa transformadora… pic.twitter.com/YaJ3o3sCxj
— Hon (Dra.) Doris Nkiruka Uzoka-Anite MD, CFA (@DrDorisAnite) 25 de abril de 2024
Según el Banco Mundial, los nigerianos que viven fuera del país enviaron la impresionante suma de 20.100 millones de dólares en 2022. Sin embargo, una gran parte de ese cash se está filtrando entre las autoridades y está terminando en el mercado negro, lo que agrava la escasez de dólares en el país y aumenta la inestabilidad del naira.
Los tipos de inversiones que están considerando incluyen fondos de infraestructura, fondos de crédito y capital riesgo. Las empresas interesadas en gestionar estos fondos tienen hasta el 6 de mayo para participar.
El panorama general y la inclusión financiera
No es ningún secreto que la economía de Nigeria ha tenido mejores tiempos. El año pasado, pasó de ser la mayor economía de África al tercer puesto, debido a la caída del naira. El Fondo Monetario Internacional tampoco se muestra muy optimista, y predice que Nigeria podría descender otro puesto para finales de 2024.
Para combatir esto, el gobierno ha implementado algunos beneficios para impulsar el sector del petróleo y el gas, que, a pesar de representar una pequeña parte del PIB, genera casi el 90% de los ingresos de las exportaciones.
Esperan que estos nuevos beneficios impulsen una mayor extracción de petróleo (unos 4 millones de barriles diarios) ytrac10 000 millones de dólares en inversiones durante el próximo año, aproximadamente. Pero no todo se reduce al petróleo. Nigeria también está impulsando con fuerza la inclusión financiera. Esto significa garantizar que todos los nigerianos, sin importar su presupuesto o lugar de residencia, puedan acceder a la banca y a otros servicios financieros.
El Banco Central de Nigeria ha sido claro al señalar la importancia de que más nigerianos accedan al sistema bancario para impulsar el crecimiento económico. Vinculan este impulso a varios Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas. La inclusión financiera es clave para impulsar el crecimiento, impulsar la innovación e incluso reducir la pobreza al ayudar a las personas a administrar mejor su dinero, especialmente en zonas rurales o desfavorecidas.
La banca móvil y otros servicios financieros tecnológicos podrían ayudar a quienes suelen quedar excluidos por estar demasiado lejos de un banco o no tener los medios para abrir una cuenta. Lamentablemente, a pesar de estos esfuerzos, millones de personas en Nigeria aún carecen de servicios bancarios básicos. En 2020, la asombrosa cifra de 21,3 millones de mujeres se encontraban excluidas financieramente, más que los 17 millones de hombres en la misma situación.
En la Nigeria rural, donde viven alrededor de 69,7 millones de adultos, casi la mitad carece de servicios financieros formales y depende de medios informales, a los que solo una fracción puede acceder. Es evidente que, si bien existe un plan, aún queda un largo camino por recorrer para garantizar que todos puedan acceder a una porción del pastel financiero.

