Gemini se está esforzando para convertir las acciones de GBTC en valor real para sus usuarios de Earn. En una medida que podría considerarse inteligente y un salvavidas para quienes se encuentran en medio de la crisis financiera de Genesis, Gemini está cash 30.905.782 acciones de GBTC . Esta medida sigue a la aprobación del juez Lane el 14 de febrero, que dio luz verde a Gemini para iniciar el proceso de monetización, tal como se describe en la moción de Genesis para autorizar la venta de los activos del fideicomiso.
Para los usuarios de Earn, se trata de recuperar el control y un atisbo de esperanza. Al iniciar la conversión de las acciones de GBTC, Gemini afirma que finalmente demuestra su compromiso con sus usuarios, asegurándose de que recuperen los activos digitales específicos que prestaron, no solo un valor equivalente cash u otra criptomoneda.
Como si la monetización de las acciones de GBTC no fuera suficiente, Genesis lanzó otra bola curva con la presentación de un nuevo plan y memorando modificado en apoyo a la confirmación el 15 de febrero. El documento está modificado para aliviar posibles objeciones, incluidas las de Gemini, lo que demuestra que incluso en medio del caos financiero, hay margen para la negociación y el refinamiento.
La esencia de estas enmiendas no pasa desapercibida para Gemini. La compañía afirma estar inmersa en conversaciones, analizando minuciosamente los detalles del plan modificado y los próximos suplementos, como los Principios de Distribución de Prestamistas de Gemini y los Principios de Reserva de Gemini.
Pero esperen, hay más. La trama se complica con la entrada del Grupo Ad Hoc de Prestamistas de Génesis, el Grupo Ad Hoc de Prestamistas en Dólares y el Comité de Acreedores No Garantizados, quienes presentan declaraciones en apoyo de la confirmación del plan. En el otro lado del campo de batalla, la empresa matriz de Génesis, DCG, y su filial DCGI, esgrimen sus armas con testimonios directos censurados en oposición. Esta saga épica llegará a su clímax en la audiencia de confirmación, programada para el 26 de febrero, lo que promete una semana de drama legal y maniobras estratégicas.

