La Estados Unidos (FinCEN) está redoblando su compromiso de acabar con las actividades financieras ilícitas.
Con la lupa puesta sobre las transacciones de criptomonedas vinculadas al grupo militante Hamás, FinCEN insta a las instituciones financieras a intensificar sus esfuerzos y eliminar cualquier “actividad sospechosa” que pueda estar ayudando al terrorismo global.
La postura firme de FinCEN sobre la financiación digital ilícita
Resulta alarmante la evolución de los métodos nefastos de recaudación de fondos de organizaciones como Hamás. El reciente comunicado de FinCEN subraya las supuestas tácticas de Hamás de integrar monedas virtuales en sus planes de financiación, junto con la creación de organizaciones benéficas falsas tanto en el ámbito de las monedas fiduciarias como en el digital.
Este ingenioso enfoque de Hamás para diversificar sus fuentes de ingresos subraya la urgencia de una respuesta contundente. Pero no se trata solo de dinero virtual; se trata del mundo real.
En concreto, se cree que el ataque del 7 de octubre contra Israel estuvo respaldado por estos métodos de financiación no convencionales. Esto no hace más que intensificar la necesidad de que los proveedores de servicios de activos y las instituciones relacionadas se mantengan extremadamente vigilantes.
¿El núcleo de la directiva de la FinCEN? Vigilar a los clientes que podrían estar en contacto con empresas en zonas vinculadas a Hamás o con entidades incluidas en la lista negra de la Oficina de Control de Activos Extranjeros.
Además, se requiere una capa adicional de escrutinio para aquellos que buscan contribuciones en criptomonedas a través de plataformas en línea como las redes sociales.
Esta severa advertencia de la FinCEN no fue inesperada. Llegó justo después de su propuesta de clasificar la mezcla de criptomonedas (un método para ofuscar las transacciones de moneda digital) como un foco de lavado de dinero con posibles vínculos con grupos extremistas.
La respuesta más amplia de Estados Unidos al lado oscuro de las criptomonedas
Esta no es la primera vez que Washington alerta sobre el lado negativo de las criptomonedas. Tras el ataque de Hamás contra Israel, un murmullo colectivo de preocupación resonó en los pasillos del Capitolio.
En un gesto notable, más de 100 miembros del Congreso imploraron a la administración deldent Joe Biden que aborde de frente los tratos maliciosos con criptomonedas.
Su petición fue clara: es hora de tomar medidas decisivas contra las sombras digitales que podrían estar ayudando a entidades como Hamás.
Siguiendo este sentimiento, el Tesoro no perdió tiempo en marcar a un operador de criptomonedas con sede en Gaza, que se cree que es un afiliado de Hamas, como entidad sancionada.
Sin embargo, no se trata solo de Hamás. Retrocedamos a marzo de 2022 y encontraremos a la FinCEN en una postura similar, esta vez emitiendo advertencias sobre entidades rusas que eluden las sanciones con la ayuda de criptomonedas, especialmente tras la controvertida acción militar rusa en Ucrania.
Al final, la creciente interrelación de las criptomonedas con las tensiones políticas globales subraya la importancia de la supervisión y la regulación.

