Una encuesta reciente realizada por Privacy International (PI) a través de YouGov reveló que un número significativo de del Reino Unido desconocen el amplio despliegue de la tecnología de reconocimiento facial (FRT) en el país. La encuesta, realizada con una muestra aleatoria de 114 parlamentarios de diversos partidos políticos, revela la alarmante falta de conocimiento entre los legisladores sobre la proliferación de esta tecnología invasiva y sus implicaciones para los derechos humanos y la privacidad.
Aumento del uso de FRT en el Reino Unido
La Tecnología de Reconocimiento Facial (TRF) ha experimentado un auge en el Reino Unido, tanto en el sector público como en el privado. El gobierno ha expresado su intención de ampliar su uso, considerándola una herramienta crucial para las fuerzas del orden y el Ministerio del Interior. Esta expansión ha suscitado preocupación, ya que su uso indiscriminado amenaza la privacidad individual y los derechos fundamentales, especialmente durante protestas y reuniones públicas.
Cómo funciona la FRT
La FRT consiste en capturar imágenes digitales de los rasgos faciales de las personas mediante cámaras, generalmente cámaras de CCTV, y procesarlas paradento categorizarlas.tracdatos faciales biométricos, crea una firma digital y escanea bases de datos o listas de seguimiento en busca de coincidencias. La FRT puede operar en tiempo real (FRT en vivo) o procesar imágenes faciales retrospectivamente con una base de datos (FRT retrospectiva).
Las fuerzas policiales del Reino Unido, incluyendo la Policía Metropolitana (Met) y la Policía de Gales del Sur, han implementado el sistema de reconocimiento facial (FRT) en espacios públicos desde 2016. El uso del FRT por parte de la Met en eventos multitudinarios y las acusaciones de discriminación han suscitado preocupación por su impacto en las comunidades minoritarias. El uso de registros faciales retrospectivos por parte de la policía del Reino Unido también ha experimentado un aumento significativo en los últimos años.
FRT en el sector privado
Numerosas empresas del Reino Unido, como Frasers Group, Co-op e incluso escuelas, han adoptado la tecnología FRT en sus instalaciones. La preocupación por la privacidad, la precisión y la discriminación ha generado demandas para detener el uso de esta tecnología en entornos privados. Facewatch, una destacada empresa de seguridad minorista con reconocimiento facial, ha desempeñado un papel fundamental en la provisión de soluciones FRT a minoristas.
La falta de concienciación de los diputados
El 70% de los diputados no sabe si se ha utilizado el FRT en sus circunscripciones: la mayoría de los diputados expresaron su desconocimiento de la presencia del FRT en sus circunscripciones, lo que pone de relieve una importante brecha de conocimiento.
Una cuarta parte de los parlamentarios cree erróneamente que existe una ley en el Reino Unido que regule la FRT: a pesar de que no existe una legislación específica que regule la FRT en el Reino Unido, una cuarta parte de los parlamentarios creyó erróneamente que existía dicha ley, mientras que alrededor de un tercio no estaba seguro.
Más de un tercio de los parlamentarios reconocen la amenaza que supone el FRT para los derechos humanos: si bien algunos expresaron fundadas preocupaciones sobre su potencial uso indebido y discriminación, casi la mitad creía que no representaba una amenaza para los derechos humanos o tenía dudas al respecto. Esta falta de conocimiento es preocupante, dadas las preocupaciones documentadas sobre los derechos humanos asociadas con el FRT.
La amenaza del FRT a los derechos humanos
El uso de FRT en espacios públicos en el Reino Unido interfiere directamente con los derechos individuales protegidos por el Convenio Europeo de Derechos Humanos (CEDH). El artículo 8, que garantiza el derecho a la vida privada y familiar, exige que cualquier injerencia sea lícita, necesaria y proporcionada. Sin embargo, la implementación de FRT en vivo en espacios públicos sin las garantías adecuadas no cumple estos requisitos.
Además, el uso generalizado de la FRT vulnera otros derechos, como la libertad de asociación, expresión y reunión, según los artículos 9, 10 y 11 del CEDH. Diversos recursos legales, como el caso de Ed Bridges contra la Policía de Gales del Sur, han puesto de manifiesto violaciones del derecho a la privacidad, las leyes de protección de datos y las leyes de igualdad en el uso de la FRT.
El Reino Unido se queda atrás
Si bien varios países y regiones han tomado medidas para regular o prohibir el uso de la FRT, el Reino Unido parece estar avanzando en la dirección opuesta. La Comisión Europea ha propuesto un marco regulatorio para la Inteligencia Artificial, que incluye importantes limitaciones a la FRT. Varias ciudades estadounidenses han prohibido la FRT, y estados como Virginia y Vermont han prohibido su uso por parte de las fuerzas del orden y empresas privadas.
Por el contrario, la falta de legislación específica en el Reino Unido que regule el uso de FRT en espacios públicos y el desconocimiento al respecto por parte de los parlamentarios indican una brecha preocupante entre las regulaciones nacionales y los avances internacionales.
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