Turquía quiere unirse al BRICS. Estas son las últimas declaraciones del ministro de Asuntos Exteriores, Hakan Fidan, quien, citando textualmente, declaró:
Sin duda, nos gustaría ser miembros del BRICS. Así que veremos qué tal va este año
Y Turquía tiene serias motivaciones. En primer lugar, busca nuevos socios económicos. Los países BRICS, como China e India, son gigantes económicos con mercados en rápido crecimiento.
El crecimiento de Europa es lento, y Turquía lo sabe. Han estado lidiando con una alta inflación, y su moneda no se está depreciando mucho. Formar parte del BRICS podría significar nuevos acuerdos comerciales e inversiones, factores que podrían ayudar a Turquía a estabilizar su precaria economía.
Pero el país también está jugando al juego político. ¿Su relación con Occidente? No es muy buena. Lleva años habiendo tensión con la Unión Europea y Estados Unidos.
Algunos países europeos se oponen a la adhesión de Turquía a la UE, y Ankara está cansada de esperar. Por ello, ven a los BRICS como una nueva plataforma que no implica mendigar la aprobación de Occidente.
Como lo expresó Fidan, algunos países bloquean el camino de Turquía hacia la UE, por lo que están explorando otras opciones. Unirse a los BRICS también podría significar acceso a importantes recursos y tecnología. China e India lideran el mercado en estas áreas, y Turquía quiere una porción del pastel.
Están particularmente interesados en impulsar sectores como la energía, el transporte y las telecomunicaciones. Y no olvidemos el aspecto financiero. Turquía ve a los BRICS como una vía para lograr estabilidad financiera. Con los mercados globales tan dispersos, el acceso a nuevas fuentes de financiación y crédito podría ser un punto de inflexión.
¿Cuál es el plan? Las conversaciones importantes se celebrarán pronto. La posible adhesión de Turquía será un tema candente en las próximas reuniones de los BRICS. Tienen una cumbre en octubre en Kazán, Rusia, y seguro que Turquía estará en la agenda.
Al fin y al cabo, el Kremlin está totalmente a favor. Están demostrando su apoyo a los intereses de Turquía. Pero no podemos saber con certeza si el país realmente se unirá al bloque. Hay muchos aspectos a considerar.
El mayor problema es la OTAN. Turquía sigue siendo miembro, y su relación con ella es importante. Deben encontrar un equilibrio entre eso y sus ambiciones BRICS. Es un ejercicio de equilibrio, y no es fácil.
Los aliados de la OTAN ya temen que la decisión de Turquía pueda suponer un alejamiento de su alineamiento con Occidente. Algunos funcionarios occidentales incluso afirman que esto podría socavar la cohesión de la OTAN.
Consideran la posible adhesión de Turquía al BRICS como un giro hacia Rusia y China, lo que no les sienta bien.
Aun así, Turquía intenta calmar los ánimos. Fidan dejó claro que unirse al BRICS no implica abandonar la OTAN ni la UE. "No vemos al BRICS como una alternativa a la OTAN ni a la UE", afirmó. Se trata más bien de tener opciones, buscar cooperación económica, no de romper puentes.
De hecho, Turquía podría considerarse un puente en sí misma. Si juega bien sus cartas, podría aprovechar su posición en el BRICS para ayudar a la OTAN en cuestiones de seguridad, como las de la región del Mar Negro.

