¡Atención, amigos! SWIFT, el gigante global de la mensajería bancaria, está revolucionando el mundo financiero. Dentro de uno o dos años, lanzarán una plataforma completamente nueva. No se trata de una actualización cualquiera; se trata de un puente innovador entre el floreciente mundo de las monedas digitales emitidas por bancos centrales (CBDC) y nuestro sistema financiero tradicional. Para quienes han estado durmiendo al volante, esta es una gran noticia. ¿SWIFT, la columna vertebral de la banca global, entra en el mundo de las monedas digitales? Es como si tu abuelo de repente decidiera ser DJ en la discoteca más popular de la ciudad.
La ola de la moneda digital
Ahora bien, dejemos algo claro. No se trata de subirse al Bitcoin . Los bancos centrales de todo el mundo, que representan un impresionante 90%, están desarrollando sus propias versiones digitales de cash . No lo hacen solo por diversión; se toman en serio no quedarse atrás ante las criptomonedas. Pero, seamos realistas, digitalizar una moneda nacional no es como pulsar un interruptor. Es complejo, es complicado y tiene a todos perplejos con la tecnología.
Presentamos a Nick Kerigan de SWIFT, un hombre cuyo puesto de "jefe de innovación" suena como a quien llamas cuando quieres hacer posible lo imposible. Él y su equipo han estado muy ocupados, trabajando en un proyecto gigantesco que involucra a 38 grandes actores, desde bancos centrales hasta bancos comerciales, e incluso plataformas de liquidación. ¿Su objetivo? Asegurarse de que cuando los países implementen sus nuevas y brillantes CBDC, todas funcionen bien juntas, sin importar la tecnología que utilicen. Hablamos de hacer que los pagos transfronterizos sean tan sencillos como publicar una selfie en Instagram.
Reducir la brecha digital
El equipo de Kerigan ha estado trabajando incansablemente durante seis meses, demostrando que los bancos no tendrán que deshacerse de sus viejos sistemas. En cambio, podrán subirse al tren de las CBDC sin ningún problema. Esta prueba no fue solo una palmadita en la espalda y un buen trabajo. Fue una demostración contundente de que los pagos comerciales e incluso los servicios más sofisticados como el cambio de divisas pueden digitalizarse y obtener un impulso de eficiencia y ahorro de costos.
Lo que realmente se está gestando es el plan de SWIFT para lanzarlo al mercado en un plazo de 12 a 24 meses. No solo hablan por hablar, sino que lo hacen, pasando de experimentos técnicos a la práctica. ¿Y por qué tanta prisa? Porque la carrera ha comenzado. Países como Bahamas, Nigeria y Jamaica ya presumen de sus CBDC, mientras que gigantes como China y la Unión Europea les pisan los talones.
SWIFT no es un jugador cualquiera en este juego. Son profesionales con amplia experiencia, con una red que se extiende a más de 200 países y conecta a más de 11.500 bancos. Son ellos quienes mueven billones de dólares a diario como si nada. Y tras ignorar a Rusia al cortarle el acceso a sus bancos en 2022, digamos que SWIFT no teme mostrar su poder.
Pero aquí está el problema. Integrar las CBDC en la red de SWIFT podría revolucionar nuestra forma de pensar sobre los pagos con activos digitales. En lugar de una maraña de conexiones, los bancos podrían tener un acceso único al sistema financiero global. Y con las predicciones que apuntan a que para 2030 veremos 16 billones de dólares en activos digitalizados, SWIFT aspira a ser el único que los domine.
¿Cuál es el resultado final? SWIFT tiene la misión de garantizar que, cuando la revolución de las monedas digitales se concrete, no sea simplemente un caos total.

