Un informe pionero de investigadores del Centro para la Lucha contra el Odio Digital (CCDH) ha arrojado luz sobre el panorama cambiante de la negación del cambio climático en YouTube. Mediante inteligencia artificial, el estudio analizó 12.058 vídeos de 96 canales de YouTube, revelando una transición de la «vieja negación» a la «nueva negación» en lo que respecta al cambio climático. La investigación abarcó un conjunto de datos de 4.458 horas de contenido y descubrió que la «nueva negación» constituye ahora un significativo 70 % de las afirmaciones negacionistas en 2023, en comparación con solo el 35 % en 2018.
Hallazgos clave: Cambio de la antigua negación a la nueva negación
El estudio, realizado con la ayuda de una herramienta de IA llamada CARDS (Reconocimiento Asistido por Ordenador de la Negación y el Escepticismo sobre el Cambio Climático), tuvo como objetivo cuantificar y categorizar las afirmaciones negacionistas del cambio climático en el contenido de YouTube. Reveló un aumento significativo de la «Nueva Negación», donde no se niega el cambio climático, sino que el enfoque se centra en minimizar sus impactos y desacreditar las soluciones.
Ejemplos de la «vieja negación» consistían típicamente en rechazar la existencia del cambio climático o su relación con las emisiones de gases de efecto invernadero. En cambio, la «nueva negación» reconoce el cambio climático, pero a menudo difunde afirmaciones engañosas como que «las plantas y los animales se benefician de los impactos climáticos o no se ven afectados». Este cambio en las tácticas de negación plantea nuevos retos para combatir la desinformación climática.
Beneficios económicos y políticas de YouTube
El análisis reveló que los videos con afirmaciones negacionistas del cambio climático alcanzaron la asombrosa cifra de 325 millones de visualizaciones en YouTube. Lo preocupante es que, según se informa, YouTube obtiene hasta 13,4 millones de dólares anuales gracias a los anuncios de negacionistas del cambio climático. Si bien YouTube prohíbe explícitamente la monetización del contenido de la «vieja negación», parece permitir que el contenido de la «nueva negación» se beneficie de la publicidad, lo que plantea dudas sobre el compromiso de la plataforma en la lucha contra la desinformación climática.
El informe subraya la urgencia de que las plataformas digitales, en particular Google, la empresa matriz de YouTube, revisen sus políticas sobre el contenido que niega el cambio climático. Los investigadores abogan por la inclusión de las contradicciones al consenso científico oficial sobre el cambio climático y la desinformación sobre sus causas, impactos y soluciones.
Ampliar las recomendaciones a otras plataformas
Las recomendaciones del estudio van más allá de YouTube y abarcan plataformas como Instagram, Facebook y TikTok. Exigen una evaluación exhaustiva de sus políticas frente a la negación del cambio climático, especialmente aquellas que permiten la monetización y amplificación de la «Nueva Negación». Si bien algunas plataformas recurren a verificadores de datos externos para combatir la «Antigua Negación», a menudo descuidan las narrativas emergentes de la «Nueva Negación», lo que genera importantes deficiencias en las estrategias de moderación de contenido.
El informe insta a estas plataformas a tomar medidas proactivas, incluyendo la desmonetización y la reducción de la difusión de contenido de la “Nueva Negación”, para disminuir los incentivos económicos que impulsan la creación de desinformación dañina.
Redes sociales y creencias conspirativas
El informe destaca una preocupante correlación entre el uso de las redes sociales y las creencias conspirativas sobre el cambio climático. Una encuesta previa del CCDH reveló que un porcentaje significativo de adultos y adolescentes muy activos en las redes sociales coincidían con afirmaciones como «los humanos no son la principal causa del aumento de la temperatura global». Esto subraya el papel fundamental de las redes sociales en la formación de la opinión pública sobre temas relacionados con el clima y la necesidad de una intervención urgente para priorizar la integridad de la información.
El papel de los científicos climáticos y los responsables políticos
El informe también aboga por una mayor resiliencia entre los científicos climáticos frente al creciente negacionismo climático. Propone estrategias para ayudarlos a difundir información científica precisa en las redes sociales, garantizando que los negacionistas y los troles no obstaculicen sus esfuerzos. Asimismo, se insta a los responsables políticos a reconocer la naturaleza del nuevo negacionismo climático y a adoptar legislación en el marco del STAR del CCDH, que prioriza la seguridad, la transparencia, la rendición de cuentas y la responsabilidad para mejorar la integridad de la información en las plataformas digitales a nivel mundial.
En conclusión, el estudio del CCDH constituye una llamada de atención para las plataformas digitales, los responsables políticos y los activistas climáticos. Subraya la creciente amenaza de la desinformación, en particular el surgimiento de la «nueva negación», y exige medidas proactivas para salvaguardar la integridad del discurso sobre el clima en la era digital.

