Coinbase, un actor importante en el mercado de intercambio de criptomonedas, y su director ejecutivo, Briantron, se enfrentan a una demanda colectiva. La demanda alega que Coinbase, a pesar de sus negaciones, ha estado vendiendo valores sin los registros necesarios, infringiendo así diversas leyes estatales de valores.
Durante más de una década, Coinbase se ha mantenido al borde de la legalidad en las turbias aguas de la industria de las criptomonedas. La base de sus operaciones está ahora bajo escrutinio, acusada de ser una mezcla de engaño y esperanza.
En esencia, la empresa operaba bajo la idea de que, si bien eventualmente podría ser descubierta vendiendo valores no registrados, simplemente afrontaría las consecuencias más tarde en lugar de buscar proactivamente los permisos necesarios.
Errores y acusaciones regulatorias
Según documentos legales , Coinbase ha admitido abiertamente en sus acuerdos de usuario que opera como un "Corredor de Valores". Afirma explícitamente que los criptoactivos con los que opera, incluyendo SOL, MATIC , NEAR, MANA, ALGO, UNI , XTZ y XLM, se clasifican como "activos financieros". Esta clasificación los equipara con contratos de inversión trac otras formas de valores, según defi define en la Sección 8102 del Código Comercial de California.
A pesar de estas admisiones, Coinbase no se registró a sí misma, ni a sus empleados, ni los valores digitales que comercializaba. Esta omisión se hizo más evidente cuando Coinbase se registró como entidad pública ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC). Al hacerlo, reconoció sus operaciones con valores, pero incumplió los requisitos de registro.
Las consecuencias de estas acciones ya se sienten, ya que los demandantes, compuestos por variosdentde California como Gerardo Aceves, de Yuba City, y Thomas Fan, de San Ramón, así como otros de todo el país, solicitan una indemnización por daños y perjuicios. Alegan pérdidas de inversión debido a las acciones de Coinbase, lo que subraya las implicaciones más amplias del supuesto incumplimiento regulatorio de Coinbase.
Detalles de la clase e implicaciones para Coinbase
La demanda reúne a una clase diversa de demandantes de varias partes de los Estados Unidos, cada uno de los cuales interactuó con las plataformas de inversión digital de Coinbase y supuestamente sufrió daños financieros como resultado del supuesto desprecio de la empresa por las leyes de valores.
Los acusados en el caso incluyen no solo a Coinbase Global, Inc. y su filial Coinbase, Inc., sino también a Coinbase Asset Management, LLC y a su director ejecutivo, Briantron. Estas entidades e individuos están acusados de no registrarmaticla venta de valores de activos digitales ni a quienes los venden, un descuido que contraviene las leyes federales y estatales de valores.
El reconocimiento temprano por parte de Coinbase de la posible clasificación de valores de los activos digitales y sus decisiones estratégicas posteriores constituyen una parte importante de las acusaciones. Los documentos sugieren que Coinbase había desarrollado un Marco de Ley de Valores para evaluar y gestionar los riesgos asociados con la venta de tokens digitales bajo las leyes federales de valores de EE. UU.
Sin embargo, este marco aparentemente no fue suficiente o fue ignorado a la hora de cumplir con los estándares legales, ya que los activos digitales continuaron ofreciéndose sin los registros necesarios.
El papel y la jurisdicción de California
La demanda destaca el importante papel de California en el asunto, señalando que las leyes estatales son aplicables al caso debido a la amplia presencia y operaciones comerciales de Coinbase en el estado. Esto se vincula con el interés particular de California en regular a las empresas que operan dentro de sus fronteras, especialmente cuando dichas actividades pueden afectar a susdenty la integridad de su mercado.
Con la sede de Coinbase en California y las masivas transacciones comerciales que se realizan allí, la aplicación de la ley californiana se considera apropiada y constitucionalmente sólida. Se espera que esta postura legal influya significativamente en los procedimientos a medida que se desarrolle el caso, lo que enfatiza la capacidad del estado para hacer cumplir sus leyes de valores contra las entidades que operan dentro de su jurisdicción.

