China está a punto de volver a ser un referente a nivel mundial. Según las últimas cifras de Bloomberg basadas en las previsiones del FMI, la recuperación económica de China va tracde superar a la de los países del G-7 en conjunto.
¡Así es! China liderará con una proyección del 21% del crecimiento económico mundial de aquí a 2029. Comparen eso con el cercano 20% del poderoso G-7 y casi el doble del 12% de Estados Unidos. Piénsenlo, amigos. En el panorama general, el 75% del crecimiento mundial se deberá a tan solo 20 países, y los cuatro principales —China, India, Estados Unidos e Indonesia— aportarán más de la mitad de ese peso.
Números reales, crecimiento real
Así, a principios de este año, la economía china se disparó, alcanzando un aumento del PIB del 5,3 % durante el primer trimestre, superando las expectativas de un aumento del 4,6 %. Esto no es solo otra estadística negativa de la Oficina Nacional de Estadística. Es una señal de verdadera fortaleza. Según Sheng Laiyun, portavoz de la Oficina Nacional de Estadística, este sólido comienzo sienta las bases para alcanzar los objetivos económicos anuales, aunque advirtió que las bases aún no son sólidas.
En la práctica, esto se traduce en un gran esfuerzo en sectores como la manufactura de alta tecnología. Me refiero a un aumento del 6,1% en la producción industrial, con incrementos notables en equipos de impresión 3D, sistemas de carga para vehículos eléctricos y componentestron, todo ello con un aumento de aproximadamente el 40% respecto al año pasado. Esto está causando sensación a nivel internacional, como lo demuestra el repunte del PMI manufacturero de China, que recientemente registró su mejor rendimiento en más de un año.
Pero bueno, no todo es color de rosa.
Mientras las fábricas están a tope, los consumidores no se apresuran a gastar. Las ventas minoristas experimentaron un aumento del 4,7 % a principios de 2024, impulsadas por los deportes, el entretenimiento y, sí, incluso el alcohol y el tabaco. Y no olvidemos el aumento del 4,5 % en el gasto en productos básicos: fábricas, carreteras y redes eléctricas.
Sin embargo, debajo de esta intensa actividad hay un desajuste que los economistas se apresuran a señalar: los fabricantes están en racha, mientras que la gente común está más al margen que en los titulares.
Negocios arriesgados y grandes apuestas
Si profundizas más, verás lo mucho que está en juego en esta partida de póker económica. China está apostando fuerte por industrias como los vehículos eléctricos, la tecnología solar y las baterías. Es una estrategia que está dando sus frutos con el aumento de las exportaciones, pero no está exenta de riesgos, especialmente con EE. UU. y la UE recelosos de que el poder de mercado de China pueda inundar su territorio. Las recientes palabras de la secretaria del Tesoro estadounidense, Janet Yellen, durante su visita a China fueron un claro empujón. Jueguen limpio, o los aranceles podrían aguarles la fiesta.
Luego está el mercado interno, donde el sector inmobiliario está más en crisis que en auge. La inversión inmobiliaria se desplomó un 9,5% a principios de año, con una drástica caída en las ventas de viviendas nuevas del 27,6%. Y a medida que bajan los precios de la vivienda, también lo hace la confianza del consumidor, que ya roza lo que algunos llaman "el fondo histórico"
El vibe internacional no es mucho mejor.
La inversión extranjera se encuentra en una especie de caída libre, con una pronunciada caída del 10,4 % a principios de 2024. A pesar de ello, los líderes chinos están desplegando una ofensiva de encanto, con conversaciones de alto nivel destinadas a impulsar el comercio y la cooperación. Ya sea cortejando a la canciller alemana o congraciándose con directores ejecutivos estadounidenses, es evidente que las puertas de China están abiertas a los negocios.
En resumen, ¿cuál es el resultado? El motor económico de China está cobrando impulso, pero es una máquina compleja con muchas piezas móviles, algunas de las cuales podrían necesitar un poco más de lubricación.

