El legendario guitarrista de Queen y astrofísico Brian May predice que 2023 marcará la culminación de una era en la que discernir si una canción fue creada por un ser humano o por una inteligencia artificial (IA) se vuelve casi imposible. May explora la creciente importancia de la IA en la industria musical en una conversación con Rosie Bennett para el podcast Fret Not. May expresa interés y ansiedad por el importante impacto que se espera que tenga la IA.
El ataque de la IA: ¿una melodía distópica?
La preocupación de Brian May se centra en la creciente capacidad de la IA paratracy manipular talentos, lo que ha llevado a los oyentes a cuestionar la autenticidad de las creaciones musicales. El catalizador de esta preocupación fue el éxito viral "Heart on My Sleeve", una tracgenerada por IA del usuario de TikTok Ghostwriter. May destaca la convincente recreación que la canción hace de los estilos vocales de Drake y The Weeknd, lo que plantea la intrigante posibilidad de que la música generada por IA sea considerada para los Grammy.
May, reconocido por su doble experiencia en música y astrofísica, profundiza en el polémico debate suscitado por el uso de la IA en la industria. La comunidad de la IA fue testigo de una división, con algunos etiquetando a la IA como una "máquina de plagio" debido a su controvertida dependencia de trabajos publicados para entrenar modelos. May reconoce los temores de escritores y artistas, enfatizando que la creatividad está intrínsecamente influenciada por estímulos y fuentes externas.
Humanos contra IA en una batalla sónica
De cara al futuro, May visualiza una trayectoria en la que la IA evolucionará de la simple creación musical a la interpretación de sus composiciones. Anticipa un futuro donde la IA no solo tocará, sino que también conectará emocionalmente con la música que genera, lo que podría volver obsoleta la participación humana. El guitarrista advierte que este cambio de paradigma ocurrirá antes de lo esperado y que las implicaciones para la industria serán profundas.
Mientras tanto, la industria discográfica lidia con la dicotomía del impacto de la IA. Músicos como Disclosure e incluso bandas icónicas como The Beatles han adoptado la IA, utilizándola para crear nueva música e incluso resucitar a vocalistas fallecidos para una última canción. La Academia de la Grabación, en respuesta a este debate, anunció que las canciones creadas con asistencia de IA serían elegibles para los Premios Grammy de 2024, pero con una salvedad: aquellas generadas predominante o totalmente por IA, como "Heart on My Sleeve", no se considerarían.
El dilema ético de los artistas
Las implicaciones éticas del uso de la IA en el proceso creativo no han escapado al escrutinio de músicos prominentes. Nick Cave, otro legendario rockero, criticó con vehemencia a los artistas que utilizan ChatGPT por su conveniencia, afirmando que erosiona la esencia de la lucha creativa y menoscaba el espíritu humano colectivo. Cave sostiene que la facilidad de uso de la IA ignora la conexión intrínseca entre las actividades creativas y la experiencia humana compartida, desafiando así el alma y el espíritu de la humanidad.
A medida que se intensifica el debate sobre el papel de la IA en la creación musical, la profecía de Brian May de que 2023 sería el canto del cisne para la música de autoría humana sigue en el aire. El choque entre la IA y la creatividad humana plantea profundas preguntas sobre la autenticidad, la inspiración y la esencia de la expresión artística. En un panorama a punto de una revolución sonora, la pregunta crucial sigue siendo: ¿la adopción de la IA por parte de la industria musical conducirá a un futuro armonioso o será una sinfonía disonante que refleje la erosión del toque humano en las melodías que apreciamos?

