Gary Gensler, presidente de la Comisión de Bolsa y Valores (SEC), no es alguien que pase desapercibido. Con una pasión que rivaliza con la intensidad de un parqué de Wall Street, Gensler se ha embarcado en una cruzada que fácilmente podría confundirse con la trama de una superproducción de Hollywood. Solo que, en este escenario, el drama se desarrolla en el ámbito regulatorio, y lo que está en juego es lo máximo que puede haber en el mundo financiero.
La misión de Gensler desde que asumió el cargo en 2021 ha sido clara: cambiar el statu quo. Con una agenda que incluye la revisión de normas con décadas de antigüedad, no es de extrañar que sus acciones hayan generado controversia en todo el distrito financiero. El hombre está en una ofensiva regulatoria, proponiendo 67 normas desorbitadas, superando a casi todos sus predecesores y dejando al sector con dificultades para adaptarse a estos cambios.
Una embestida regulatoria
Un elemento central del enfoque de Gensler es su convicción fundamental de que los mercados financieros deben funcionar para los inversores y los emisores, y no al revés. Este principio ha guiado su ofensiva contra quienes percibe como intermediarios que explotan su posición central en el ecosistema financiero. Sin embargo, sus esfuerzos por democratizar los mercados lo han colocado en la mira de los poderosos de Wall Street. La reacción ha sido feroz, con una avalancha de demandas judiciales destinadas a descarrilar sus reformas.
Gensler impulsa sin complejos la transparencia, la equidad y la eficiencia. Desde restringir el control de los fondos de cobertura y el capital privado hastadefilas reglas del mercado de valores y los bonos gubernamentales, su agenda es tan amplia como audaz. Sin embargo, esto ha provocado la indignación de grupos del sector, que argumentan que el rápido ritmo y el volumen de estos cambios podrían frenar la innovación y la competitividad.
La industria de las criptomonedas también está sufriendo las consecuencias. Gensler, viendo más allá de la fachada del Viejo Oeste de los activos digitales, insiste en que las leyes de valores vigentes son suficientes. La industria discrepa, calificando su enfoque de contraproducente. Sin embargo, el director de la SEC sigue en funciones, listo para hacer cumplir la ley. La industria de las criptomonedas ha demostrado ser incapaz de defenderse. No obstante, Wall Street, con sus amplios recursos e influencia, ha resistido con firmeza la agenda de Gensler, interponiendo demandas para contrarrestar lo que perciben como una extralimitación regulatoria.
Estas demandas judiciales se dirigen a un amplio espectro de de la SEC , desde las extensas normas sobre divulgación de información relacionada con el clima, que exigen una transparencia sin precedentesdentlas empresas respecto a su impacto ambiental, hasta las estrictas regulaciones que rigen las operaciones de los fondos de cobertura, el capital privado y las empresas de capital de riesgo. El argumento esgrimido por estos gigantes de la industria se basa en acusaciones de extralimitación regulatoria, afirmando que Gensler ha excedido su autoridad al aplicar normas que, según ellos, no solo son onerosas sino también perjudiciales para la competitividad de los mercados de capitales estadounidenses en el ámbito global.
El legado
Antes de presidir la SEC, la carrera de Gensler abarcó desde Wall Street hasta la función pública, lo que le brindó una perspectiva única sobre los mercados que ahora regula. Su gestión en la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas (CFTC) se caracterizó por una aplicación rigurosa de la normativa y una importante elaboración de normas, anticipando su actual ofensiva regulatoria. En la SEC, Gensler no solo ha mantenido este impulso, sino que lo ha acelerado, centrándose en áreas que van desde las criptomonedas hasta la divulgación de información climática, y reestructurando la supervisión del mercado de bonos del Tesoro de 26 billones de dólares.
Tanto críticos como partidarios reconocen el potencial transformador de la gestión de Gensler, aunque la resistencia de la industria y los desafíos legales plantean obstáculos importantes. El resultado de estas batallas podría consolidar el legado de Gensler como un titán regulatorio o subrayar los límites del alcance regulatorio frente a los arraigados intereses financieros.

