Trump está acumulando bonos. Entre el 28 de agosto y el 2 de octubre, compró más de 82 millones de dólares en deuda corporativa y municipal, según la información financiera publicada el sábado por la Oficina de Ética Gubernamental de Estados Unidos.
Estos formularios, exigidos por la Ley de Ética Gubernamental de 1978, demostraron que Trump realizó más de 175 transacciones individuales durante ese período de cinco semanas. Si bien no se indicaron las cifras exactas, el valor máximo posible de todas las compras combinadas ascendió a 337 millones de dólares.
La mayoría de los bonos provenían de estados, ciudades, condados, distritos escolares y otros organismos públicos vinculados con los contribuyentes. Otros provenían de industrias que ya habían obtenido logros políticos durante la administración Trump. Los documentos presentados mostraron que este se centró en sectores como la banca, la tecnología y el comercio minorista; áreas que ya se han beneficiado o siguen beneficiándose de su desmantelamiento de las normas regulatorias.
Trump añade bonos tecnológicos, minoristas y bancarios a su cartera
En el ámbito corporativo, Trump compró bonos de empresas como Meta, Intel, Broadcom y Qualcomm. También añadió deuda de CVS Health, Home Depot y dos importantes empresas de Wall Street: Goldman Sachs y Morgan Stanley.
Pero una de las decisiones más arriesgadas se produjo cuando compró bonos de JPMorgan a finales de agosto. Esa misma semana, Trump ordenó al Departamento de Justicia que investigara a JPMorgan por sus vínculos con Jeffrey Epstein, el financiero y delincuente sexual convicto que murió en prisión en 2019.
JP Morgan, en un comunicado, afirmó que lamentaba la relación previa, pero negó haber permitido o ayudado a Epstein a llevar a cabo "actos atroces". La decisión de comprar la deuda de JP Morgan, al tiempo que solicitaba una investigación federal, generó dudas, sobre todo porque ahora es él quien vuelve a dirigir el gobierno.
Las revelaciones también revelaron una compra de bonos de Intel, tras la decisión de la administración Trump de adquirir una participación gubernamental en el fabricante de chips. Si bien la Casa Blanca no respondió a las preguntas del fin de semana, se ha afirmado previamente que las inversiones de Trump son gestionadas por una institución financiera externa, y que ni él ni su familia gestionan las operaciones diarias.
La riqueza de Trump sigue creciendo gracias a los bonos y las criptomonedas
Una presentación de agosto había demostrado que Trump ya había invertido más de 100 millones de dólares en bonos desde que regresó a la Oficina Oval en enero.
Según el formulario de divulgación anual que presentó en junio, obtuvo más de 600 millones de dólares provenientes de criptomonedas, campos de golf, acuerdos de licencia y otras empresas.
Aunque Trump ya había declarado que había depositado sus empresas en un fideicomiso controlado por sus hijos, la revelación demostró que las ganancias terminan en sus propias cuentas. Este detalle suscitó nuevas preocupaciones sobre conflictos de intereses, especialmente ahora que ha regresado al Despacho Oval y está moldeando la política económica.
El informe de junio cifra sus activos totales en nada menos que 1.600 millones de dólares, según cálculos publicados por Reuters. Entre la compra de bonos, las ganancias generadas por las criptomonedas y su continuo control sobre múltiples intereses comerciales, Trump parece estar expandiendo su influencia financiera mientras gobierna el país.

