A medida que los países asiáticos van perdiendo gran parte de su escepticismo hacia el Sistema de Libro Mayor Digital (DLT) y su propuesta: la cadena de bloques, y los términos técnicos se convierten en una redundancia repetitiva en todo el mundo, el banco central chino ha tomado la iniciativa de extender la alfombra roja.
El Foro Económico Mundial y Bain & Company indicaron que la brecha entre la oferta y la demanda asciende a unos 1,5 billones de dólares. El Banco Asiático de Desarrollo ha planteado la hipótesis de que esta brecha se ampliará a 2,4 billones de dólares para 2025.
Todo este revuelo ha surgido en torno a las pequeñas y medianas empresas (PYME). Debido al acceso limitado a préstamos y créditos, les resulta difícil sobrevivir, y mucho menos prosperar. Se plantea la hipótesis de que, al registrar el sistema de Libro Mayor Digital, ocurrirán dos cosas:
- Se pueden generar aproximadamente 1 billón de dólares como ingresos adicionales.
- Las PYMES recibirán servicios financieros al igual que las grandes empresas.
Blockchain es un medio seguro, versátil y transparente para gestionar datos. Su implementación brindará tranquilidad al reducir los posibles riesgos crediticios. El sistema se basa en la descentralización. Todo el procesamiento de datos se realiza en bloques, por lo que ningún fallo importante lo paraliza de golpe. Sin embargo, en lo que respecta a las monedas, y si el mundo futuro lo aprueba, podríamos comprar el próximo pan con Bitcoin… Ya sea en Europa o en África, se trata de una gestión descentralizada de datos que conduce a una economía centralizada. Las barreras comerciales serían irrelevantes.
Sin duda, las ventajas y desventajas resultarán satisfactorias.

