El enigma de la cadena de bloques ya no es un problema. Desde su creación para eliminar intermediarios y realizar transacciones de forma rápida y económica, hasta su uso como acciones en todo el mundo, también se le ha dado un nuevo uso: ser el nuevo medio venerado por los ciberdelincuentes. La moneda fácil de operar, discreta (hasta ahora), para garantizar que las transacciones clandestinas se mantengan así.
La Agencia Europea para la Cooperación Policial (EUROPOL) ha advertido a los Estados miembros de la UE que no hay escapatoria a la realidad. El futuro es sombrío, con la proliferación de delincuentes de criptomonedas y comerciantes Bitcoin para vulnerar las sanciones impuestas a las transacciones Bitcoin mediante ransomware, ataques DDoS u otros métodos. Se solicita a todos los miembros de la Unión Europea que refuercen las medidas de seguridad.
No es tan sombrío. Si bien Bitcoin ha tenido una historia oscura, el futuro parece prometedor. La simplicidad tecnológica que ofrece es, sin duda, un milagro. Blockchain sigue ayudando a los desarrolladores a hacer realidad la IA, utilizando renderizado 3D y gráfico mediante recursos descentralizados. Si Blockchain ha de ser el futuro de la informática, más vale que aceptemos todos sus aspectos.
La EUROPOL tiene inquietudes. Es su idea de cómo serán las cosas. Sin embargo, una mirada profunda y concisa hace que simplemente sea así, no sea para tanto. La amenaza de los ciberdelincuentes existe y es innegable, pero la cibercomunidad en su conjunto se opone a la idea de dejar que estos delincuentes anden sueltos.
Además, recientemente se han impuesto más regulaciones, lo que, contrariamente a la sugerencia de Europol de dejar que los guardias tomen el control, constituye un enfoque más práctico. El conocimiento del cliente (KYC) y la lucha contra el blanqueo de capitales (AML) son las que rigen el sector bancario de la UE.
Europol fracasa