Se ha dedicado mucha atención y fondos a la Inteligencia Artificial (IA) con creciente entusiasmo. El aumento de la potencia computacional no ha sido, hasta ahora, una hazaña destacable en el manejo de la IA.
La respuesta: Blockchain. De ahí su nombre: blockchain se extiende sobre una red de bloques o segmentos de procesamiento individuales, cada uno de los cuales aporta una pequeña parte de esa capacidad de procesamiento para contribuir a crear un panorama más amplio.
El segmento de criptomonedas que ofrecía la industria tecnológica, con su eficiencia y seguridad superiores, superaba con creces todo lo que se había incorporado: un gran salto hacia el futuro. Sin embargo, fue entonces cuando el público en general decidió sumarse a la diversión y, en 2017, en su anexo, los mineros de criptomonedas, ávidos de potencia, recurrieron a las GPU. Sin embargo, no se aprovecha todo.
Tatau, una startup basada en blockchain, planea utilizar ese poder para el bien común con el fin de cerrar la brecha entre el poder computacional y la IA hasta que la computación cuántica salga de la etapa de prueba y se le dé un uso más práctico.
Andrew Fraser, cofundador y director ejecutivo de Tatau, se ha lanzado a la tecnología blockchain. Una red descentralizada, llena de energía bruta proveniente de sus segmentos, es simplemente la mejor opción disponible hasta que las computadoras cuánticas superen a las supercomputadoras actuales.
Las dos principales ventajas son: el sistema no se apaga por completo. Los sectores defectuosos se pueden reparar mientras se sigue trabajando. La segunda ventaja: los gastos son insignificantes comparados con los de un sistema centralizado para ejecutar IA. Por ejemplo, DeepMind AI de Google utilizó 1202 CPU y 176 GPU para jugar una sola partida de ajedrez.
Además de la IA, la animación 3D, la renderización de video y más pueden beneficiarse enormemente de los sistemas de computación en la nube descentralizados.

