Augustin Carstens, director general del Banco de Pagos Internacionales, que se autodenomina banco de los bancos centrales, se opone a la idea de que los bancos centrales de todo el mundo emitan sus propios activos digitales, ya que esto podría tener consecuencias operativas masivas y desestabilizar el marco del sistema financiero global.
Según un informe publicado por CityAM, el Gerente General hizo estas declaraciones en su discurso ante el Banco Central de Irlanda, señalando las implicaciones que la adopción de criptomonedas del banco central podría tener en la política de seguridad monetaria y estabilidad económica.
Continuó afirmando que los bancos centrales monitorean y controlan la inflación, garantizando una economía que funcione sin problemas y un marco financiero seguro, mientras que las instituciones bancarias comerciales prosperan atrayendo clientes para sus servicios.
Tal divergencia hacia la moneda digital por parte de los bancos centrales afectaría la composición y la demanda de divisas de maneras sindent. Cartens argumentó que los bancos centrales no son escépticos ante la innovación, pero también deberían tener cuidado de no ignorar las importantes implicaciones de la adopción de nuevas tecnologías.
Estas declaraciones fueron hechas a raíz del caso del banco JPM, el más grande de Estados Unidos, tras el lanzamiento de su moneda personalizada, la JPM Coin, que está destinada a ser utilizada por los clientes para liquidar pagos digitalmente.
El director ejecutivo del banco JP Morgan fue uno de los críticos más acérrimos de la criptomoneda en 2017, cuando estaba en su valor de mercado más alto, pero con el tiempo sus críticas se desvanecieron, presumiblemente cuando se dio cuenta de la necesidad de centrarse en la criptomoneda para que el banco se beneficiara de esta tecnología emergente.
El jefe del BIS no cree en las criptomonedas centralizadas